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¿Cómo saber si mi entrenamiento está respondiendo?


Anteriormente en diversas publicaciones, se ha mencionado la importancia de la alimentación en todos los ámbitos, pero sobre todo en el deportista. Pero, así como es de esencial la nutrición, también son los análisis bioquímicos. Los cuales, deben realizarse cada año, sin embargo, si realizas frecuentemente deporte, se recomienda cada 3 meses. Pero ¿por qué?

La realización de una valoración bioquímica es una tarea imprescindible, para el manejo de entrenamientos y dietética para identificar posibles alteraciones y/o desequilibrios nutricionales, diagnosticar una posible enfermedad y directrices del tratamiento.

Para un correcto asesoramiento sobre el estado de salud y rendimiento deportivo, es necesario conocer el significado la variación y la interpretación de cada parámetro de los análisis. Además, en los resultados se debe tomar en cuenta, la edad, sexo, antecedentes heredofamiliares, constitución y tipo y frecuencia de actividad física.

Con estos análisis de sangre, se logra saber si el cuerpo responde correctamente al entrenamiento y al régimen alimenticio, y así seguir un monitoreo de acuerdo a las alteraciones persistentes.

Los análisis bioquímicos, se deben realizar en ayunas, normalmente a primera hora de la mañana, tras un día anterior de reposo y sin consumo de alcohol por 24 horas.



PARÁMETROS A LOS CUALES PONER ATENCIÓN.


Uno de los parámetros, que integran en dicha bioquímica es el perfil lipídico, en el cual se puede valorar la salud cardiovascular, con el colesterol total y no debe de estar mayor 200 mg/dL. Sin embargo, no debe evaluarse de forma aislada, sino que debe hacerse de forma conjunta con los diferentes valores de otros tipos de colesterol, como HDL y LDL. El Colesterol HDL, también conocido como colesterol “bueno”, porque actúa como protección en las arterias. El ejercicio induce a aumentar ligeramente los niveles de colesterol HDL, al igual que sucede con la ingesta de grasas “buenas” (monoinsaturadas) las cuales se encuentran en el aceite de oliva, semillas, aguacate, etc.1 En cambio, el colesterol “malo” (colesterol LDL), el cual si está alterado, puede referir una antesala de aterosclerosis. 2

En términos generales, cuanto más bajos sean los niveles de LDL y más altos de HDL, mejor será para el o la deportista, ya que presentan radicales libres de oxígeno, debido al estrés del ejercicio. 3,4,5,6

Pese a que la intensidad y la duración de la actividad física son necesarias para observar efectos beneficiosos en el perfil lipídico, algunos estudios parecen indicar que los deportes de resistencia aeróbica, como ciclismo, remo, natación podrían ayudar a mejorar el perfil de todos los componentes del colesterol.7

Otros de los parámetros, es la urea, la alanina o el aumento de cuerpos cetónicos, los cuales nos indican un vaciamiento de los depósitos de glucógeno muscular, lo que lleva a una utilización de otros sustratos energéticos y en esta situación se da un aumento de destrucción proteica (proteólisis), es decir el cuerpo usa el músculo como fuente de energía.8


Para complementar, los análisis bioquímicos, son necesarios también estudios hormonales, ya que proporcionan información sobre la adaptación a determinados niveles de intensidad y duración del ejercicio, así como las alteraciones de esa adaptación, que sería el “fenómeno de sobreentrenamiento”.9 Las valoraciones hormonales pueden ser utilizadas para la evaluación del efecto de la sesión de ejercicios y para el control de los periodos de recuperación. Por ejemplo, el índice de testosterona/cortisol (T/C) se utiliza para valorar procesos de recuperación del deportista y detectar una posible mala adaptación al entrenamiento, o sobreentrenamiento.

Se utiliza estos dos parámetros porque la testoterona es un buen marcador del impacto de la carga física y la adaptación al ejercicio a largo plazo. Niveles bajos pueden indicar, a medio plazo, un estado de sobreentrenamiento. Y el cortisol, cuando está aumentando indican que el entrenamiento está causando un gran estrés al organismo.10,11,12

Por lo que podría indicar, que el entrenamiento, es demasiado exigente para el cuerpo, que no hay un descanso suficiente. De tal forma que este índice, es una forma de diagnosticar el síndrome de sobreentrenamiento. 13

De manera que, los parámetros bioquímicos es una herramienta vital para al nutricionista. Ya que proporciona una visión de el funcionamiento del cuerpo, cómo reacciona al entrenamiento, pautas dietéticas, así como situaciones que contraindiquen y/o restrinjan el entrenamiento, posibles riesgos médico-nutricionales que se puedan dar. Y de igual manera, porque es común que la población que realiza actividad física regular e intensa, cree que no se debe de preocupar de su alimentación, porque lo “compensa” con el ejercicio, y no, debe de ser todo lo contrario, llevar una buena nutrición, optimiza el rendimiento deportivo y mantiene tu salud.


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Referencias:

1. Lou-Bonafonte JM, Fitó M, Covas MI, Farràs M, Osada J. HDLrelated mechanisms of olive oil protection in cardiovascular disease. Curr Vasc Pharmacol. 2012; 10(4):
2. Ruiz JR, Mesa JL, Mingorance I, Rodríguez-Cuartero A, Castillo MJ. Deportes con alto nivel de estrés físico afectan negativamente al perfil lipídico plasmático. Rev Esp Cardiol. 2004; 57(6): 499-506.
3. Knez WL, Coombes JS, Jenkins DG. Ultra-endurance exercise and oxidative damage: implications for cardiovascular health. Sports Med. 2006; 36: 429-41.
4. Pincemail J, Lecomte J, Castiau J, Collard E, Vasankari T, Cheramy-Bien J, et al. Evaluation of autoantibodies against oxidized LDL and antioxidant status in top soccer and basketball players after 4 months of competition. Free Radic Biol Med. 2000; 28: 559-65
5. Mastaloudis A, Leonard SW, Traber MG. Oxidative stress in athletes during extreme endurance exercise. Free Radic Biol Med. 2001; 31: 911-22.
6. 33. Fernández JM, Da Silva-Grigoletto ME, Ruano-Ruiz JA, Caballero-Villarraso J, Moreno-Luna R, Túnez-Fiñana I, et al. Fructose modifies the hormonal response and modulates lipid metabolism during aerobic exercise after glucose supplementation. Clin Sci (Lond). 2009; 116: 137-45.
7. Boaraita A. La práctica deportiva mejora el perfil lipídico plasmático, pero ¿a cualquier intensidad?. Rev Esp Cardiol. 2004; 57: 495-8.
8. Urdampilleta, A., Vicente-Salar, N., & Sanz, J. M. M. (2012). Necesidades proteicas de los deportistas y pautas diétetico-nutricionales para la ganancia de masa muscular. Revista Española de Nutrición Humana y Dietética, 16(1), 25-35.
9. Fernández-Tresguerres J. Fisiología endocrina. Madrid: Ed. Eudema. 1989. 13. Petibois C, Cazorla G, Poortmans JR, Deleris G. Biochemical aspects of overtraining in endurance sports: a review. Sports Med. 2002; 32: 867-78.
10. Sigues P, Brito J, Leon-Velarde F. Intermittent work at hight altitude: a new epidemiological situation. Inter J Env Health. 2007; 4: 595-607.
11. Hoffman JR, Spstein S, Yarom Y, Zigel L, Einbinder M. Hormonal and biochemical changes in elite basketball players during a 4-week training camp. J Strenght Cond Res. 1999; 13: 280-5.
12. Calvé O. Cambios hormonales de la testosterona y cortisol en respuesta al entrenamiento de resistencia en atletismo [tesis doctoral]. La Rioja: Universidad de La Rioja; 2004.
13. Maraki MI, Sidossis LS. The latest on the effect of prior exercise on postprandial lipaemia. Sports Med. 2013; 43(6): 463-81.

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