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DEFENSA CONTRA EL COVID-19



¡Bienvenid@! al martes de NU-TRI POLAR.

La pandemia de COVID-19 es una situación delicada en la que aún desconocemos la magnitud de las consecuencias en hábitos y estilo de vida, tanto durante el confinamiento como después.



El Coronavirus tiene la capacidad de transmitirse fácil y rápidamente, causando cuadros clínicos graves en el sistema respiratorio. Por lo anterior, la Organización Mundial de la Salud declaró en marzo como una pandemia y una amenaza potencial para el mundo.

Una de las medidas para responder a la actual crisis sanitaria fue el confinamiento social, y dentro de esas medidas, el necesario cierre de gimnasios, centros deportivos y parques, lo cual potencialmente disminuye la actividad física. Sin embargo, ésta es uno de los pilares fundamentales para tener un óptimo estado de salud, especialmente a medida que se envejece, incluyendo una mejor calidad del sueño, menor riesgo de padecer obesidad, cáncer, diabetes y enfermedades cardiacas y descuido al sistema inmunológico.

Una forma para mejorar y/o reforzar el sistema inmunológico es realizar actividad física: ofrece una respuesta positiva contra las infecciones respiratorias virales ya que conduce a un aumento de la inmunidad. (1,2)


Una medida para disminuir la incidencia o contagio contra COVID-19, es realizar actividad física: es una herramienta preventiva para disminuir gravedad y duración con la sintomatología que se presenta. (3)


Por el contrario, las personas con un sistema inmunodeprimido (bajo), son más susceptibles a un cuadro más grave por COVID-19. Además, si se presenta con enfermedades crónicas como diabetes, aumenta 1.87 más el riesgo, con hipertensión 1.77 veces y con obesidad, 1.43 veces más de enfermarse gravemente por COVID-19. (4)








60 MINUTOS MEJORAN LA CIRCULACIÓN DE INMUNOGLOBULINA


Es entonces que se recomienda a toda la población, incluso aquellos con afecciones médicas crónicas, realizar al menos 150 minutos a 300 minutos a la semana de actividad física.(5)

Diversos estudios científicos han demostrado que sesiones de actividad física con menos de 60 minutos, mejora la circulación de inmunoglobulina y reduce la inflamación dentro del tracto respiratorio, es decir, mejora la eficiencia del sistema inmune el cual desempeña un papel vital para la defensa contra COVID-19. (6,7)

Específicamente, la población que corre entre 24 a 26 km por semana, presenta una incidencia reducida de los síntomas respiratorios. (8) Sin embargo, las personas que corrían más de 97 km a la semana, tenían el doble de riesgo de desarrollar síntomas respiratorios.

Lo que sugiere que un ejercicio extenuante aumenta potencialmente el riesgo de infección. (9,10)



Sin embargo, COVID-19, llegó y cambió en un soplo nuestro estilo de vida y por ende, se vieron afectados los patrones alimenticios, manejando el estrés con la comida, con un exceso de calorías y aumento de peso. Y por otro lado, con cierre de instalaciones deportivas, cancelando competencias y cambiando los patrones de actividad física. Pero a pesar de que existen estas limitaciones, hay una gran oportunidad para realizar actividad física en casa.




Aprovechemos los avances tecnológicos como son los relojes deportivos que te ayudan a monitorear tu frecuencia cardíaca, tu gasto calórico y otras mediciones. Estas herramientas ayudan, motivan y son anclas para romper con el sedentarismo y la inactividad física.

A pesar de que existe el confinamiento, el estar en casa no es impedimento para ser físicamente activos. Un estudio demostró que hacer ejercicio en casa fue efectivo para mejorar la capacidad de ejercicio y la calidad de vida. 11 Además, si estás iniciando tu programa de entrenamiento, y tienes más tiempo en esta cuarentena, aprovéchalo para adquirir estos hábitos saludables y regresa a una nueva “normalidad” con mayor salud.

Realizar una actividad alrededor de 10 semanas 12, se adquiere el hábito. Así que es el mejor momento para comenzar a hacer actividad física y disminuir el riesgo de enfermarte por COVID-19 y aprovechar la tecnología tan avanzada en nuestras manos para identificar avances en el rendimiento deportivo.

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Referencias:

1. Martin, S. A., Pence, B. D., & Woods, J. A. (2009). Exercise and respiratory tract viral infections. Exercise and sport sciences reviews, 37(4), 157.

2. Harris, M. D. (2011). Infectious disease in athletes. Current sports medicine reports, 10(2), 84-89.

3. Barrett, B., Hayney, M. S., Muller, D., Rakel, D., Brown, R., Zgierska, A. E., ... & Coe, C. L. (2018). Meditation or exercise for preventing acute respiratory infection (MEPARI-2): A randomized controlled trial. PloS one, 13(6), e0197778.

4. Denova‐Gutiérrez, E., Lopez‐Gatell, H., Alomia‐Zegarra, J. L., López‐Ridaura, R., Zaragoza‐Jimenez, C. A., Dyer‐Leal, D. D., ... & Escondrillas‐Maya, C. (2020). The association between obesity, type 2 diabetes, and hypertension with severe COVID‐19 on admission among Mexicans. Obesity.

5. Piercy, K. L., Troiano, R. P., Ballard, R. M., Carlson, S. A., Fulton, J. E., Galuska, D. A., ... & Olson, R. D. (2018). The physical activity guidelines for Americans. Jama, 320(19), 2020-2028

6. Nieman, D. C., & Wentz, L. M. (2019). The compelling link between physical activity and the body's defense system. Journal of sport and health science, 8(3), 201-217.

7. Zbinden‐Foncea, H., Francaux, M., Deldicque, L., & Hawley, J. A. (2020). Does high cardiorespiratory fitness confer some protection against pro‐inflammatory responses after infection by SARS‐CoV‐2?. Obesity.

8. Nieman, D. C., Johanssen, L. M., & Lee, J. W. (1989). Infectious episodes in runners before and after a roadrace. The Journal of sports medicine and physical fitness, 29(3), 289-296.

9. Nieman, D. C., Johanssen, L. M., Lee, J. W., & Arabatzis, K. (1990). Infectious episodes in runners before and after the Los Angeles Marathon. J Sports Med Phys Fitness, 30(3), 316-28.

10. Matthews, C. E., Ockene, I. S., Freedson, P. S., Rosal, M. C., Merriam, P. A., & Hebert, J. R. (2002). Moderate to vigorous physical activity and risk of upper-respiratory tract infection. Medicine and science in sports and exercise, 34(8), 1242-1248.

11. Farinatti, P. D. T. V., Oliveira, R. B. D., Pinto, V. L. M., Monteiro, W. D., & Francischetti, E. (2005). Home exercise program: short term effects on physical aptitude and blood pressure in hypertensive individuals. Arquivos brasileiros de cardiologia, 84(6), 473-479.

12. Gardner, B., Lally, P., & Wardle, J. (2012). Making health habitual: the psychology of ‘habit-formation’and general practice. British Journal of General Practice, 62(605), 664-666.

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